jueves, 9 de febrero de 2012

La sencillez de un pensamiento

¿Por qué complicarlo?
Si no se me permite tenerlo
¿por qué lo sigo intentando?
¿Por qué me doy esperanzas?
¿Por qué sueño y me coso canciones
si luego me las arranco?
La sombra las arranca.
La sombra se enrosca y ya no me suelta,
porque es una sombra inteligente.
Es una oscuridad insensata,
que me ilumina para después dejarme ciega.
 
Y si me quedo ciega,
sólo me queda el color del silencio.
Es el color predilecto de aquellos que viven
sin respetar la vida,
de aquellos que lloran porque ya están muertos.
Si me quedo ciega, seré como ellos,
pero no se me permite,
aunque lo esté deseando.
 
¿Por qué complicarlo?
Si no voy a escuchar mi insolencia,
¿por qué me sigo escuchando?
Si la voz que me susurra no habla
si la voz que me hace daño no habla,
si la voz de mi conciencia no habla
si la luz que me ilumina se apaga,
entonces, sólo callo.

PD.: Nuevo blog, aunque eso no signifique que abandone este: http://antologianopoetica.blogspot.com/