miércoles, 29 de diciembre de 2010

Atreverse

Invierno. Hace frío y sientes miedo, pero sabes que pronto vendrá la primavera. Aquello que
llaman esperanza impide que te rindas. Lo sientes dentro de ti, pero aun no es momento
de que salga. Y así, llega el cambio de estación. Con los ojos cerrados lo escuchas. Se
enciende en ti la valentía perdida. Lo buscas. A tus pies: únicamente el vacío.
A tu espalda: todo lo que has dejado atrás. De frente al fin puedes verlo,
pobremente escondido: lo que deseas alcanzar. Lo has visto tantas
veces, que tendría que ser sencillo... Sientes cómo el aire se
levanta: es el momento indicado, ahora puedes saltar.
Pero no lo haces. Aunque sabes que el viento te
hubiera ayudado a volar. Y la ves allí, al final
del camino. Y escuchas, de nuevo, los
susurros. La gloria. Es tuya, sólo
tienes que cogerla. Pero
nunca la cogerás.
...
Es hoy. Sí.
De nuevo, hoy,
el mismo principio.
Vuelve a ser invierno.
Y no sabes cómo se sube
una escalera que está al revés.
Tal vez, sea el momento de que tú
te pongas al derecho. ¿Cómo se hace?
Los pasos son más lentos cuando caminas
como es debido. Pero el tiempo pasa a la misma
velocidad. ¿Cómo podrás hacerlo? No llevas la cuenta
de la distancia recorrida. Tampoco sabes lo que te queda
por andar. A tus pies sigue estando el vacío, y nunca lo alcanzas.
¿Lo alcanzarás alguna vez? Si lo logras, ¿podrás saltar? Sabes que no.
Entonces, ¿por qué sigues buscando lo mismo? Sabes que es una búsqueda
que jamás podrás terminar. No hasta que te atrevas. Hasta entonces, tus pasos
carecen de sentido. Gastas energías para no avanzar. Pero no te dejan quedarte quieto.
El mundo no puede pararse, ni tú te puedes bajar. Así que sigues buscando lo único que te
completará. Por si lo consigues... Sin perder eso que llaman esperanza. Sin perderlo nunca más.

No hay comentarios: