miércoles, 13 de octubre de 2010

¿Qué dicen sobre....ALEJANDRO MAGNO?

Dicen que Alejandro Magno tenía un ojo de cada color. Ambos azules, pero el ojo derecho lo suficientemente oscuro como para que mirarle fuera turbador.
Parece ser que era bajito. Musculoso, como todo buen soldado macedonio, pero bajito. Y que sus rizos rubios y sus rasgos suaves le otorgaban un aspecto afeminado.
Podía alcanzar a un caballo desbocado en una carrera. Así fue como domestico a su fiel purasangre Bucéfalo.
Tuvo una madre poseída por el espíritu de la venganza y la crueldad: las únicas armas para una mujer condenada a compartir a su marido.
Como buen macedonio, se emborrachaba hasta perder el sentido, pero antes de cada batalla no bebía ni comía en un ayuno completo.
Mandó matar a su amigo y general Filotas, acusado de alta traición bajo el rito macedonio. Según la costumbre debía ser acribillado a flechas que lo llevaran desde la agonía hasta la muerte, pero él ordenó que la primera flecha causara su fallecimiento inmediato.
Cuentan que era hijo de Zeus, y que eso explica sus hazañas, pero él no creía que los dioses marcaran el destino. Defendía que cada hombre forja su propia suerte aunque paradójicamente se creyera destinado a conquistar el mundo.
Se instruyó con los mejores, y el mismo Aristóteles fue su maestro. Un dato curioso en un hombre que estudió la estructura de las polis democráticas para crear su propio imperio.
Apreciaba el arte, así como al hombre que lo cultivaba, pero era una persona selectiva que sólo admiraba a sus favoritos, y sólo sus favoritos podían representarle.
Se encontró con el Nudo Gordiano, el nudo indesatable, que obsequiaba a quien lo desatara con el poder sobre el reino de Asia. Como él sólo creía en el poder que una espada puede otorgarte, cortó el nudo acabando así con la leyenda.
Como a todo rey, se le exigía coherencia en sus decisiones, aunque no siempre la tuvo a la hora de decidir a quién dejar libre y a quién tomar preso. Su sentido del honor estaba por encima de la coherencia.
En una ocasión se encontró con el filósofo Diógenes, y lo que hablaron es un misterio. Existen un par de frases célebres que pudieron intercambiar y que demuestran que Alejandro sabía apreciar la sabiduría. Según parece, Diógenes y él murieron el mismo día.
En su testamento, por llamarlo de alguna manera, dejaba todo lo que poseía "Al más fuerte". Un signo de inteligencia, y tal vez al mismo tiempo de estupidez.. Poco después de su muerte, sus amigos más allegados, salvo Hefestión - por siempre su mejor amigo -, quien había perecido, Calístenes, quién se había suicidado, y Filotas, a quien había ejecutado, se pelearon por el dominio de los territorios que en vida había conseguido. El poder de la amistad medido con la extensión de tierra que uno conquista.
Hoy en día, el motivo de su muerte no puede probarse, aunque sus múltiples y graves heridas de guerra, su aficción por la bebida, la mala alimentación en los tiempos de campaña, un posible asesinato, y tal vez un suicidio son explicaciones más que creíbles.
El funeral de Alejandro Magno en la actualidad habría costado $600 millones de dólares. Fue construida una carretera de Egipto a Babilonia para llevar su cuerpo.