martes, 15 de junio de 2010

Cuentos que no son reales

Cenicienta perdió su zapato, y el príncipe iba con algo de retraso y no se lo pudo coger. Una carroza de esas que hacen mucho ruído y que tienen un tubo de escape trucado por poco la atropella y se vio obligada a correr, dejando su zapato de plástico mal cosido al otro lado del cruce.
La Bella Durmiente tenía mucho sueño, y no hubo nadie que la despertara con su beso. El despertador sonó veinte minutos tarde y llegó tarde a su graduación... esto.... a su fiesta de coronación.
Rapuncel tenía el pelo muy largo y un valiente caballero de tres años decidió trepar por él haciendo un gran avance para la ciencia humana: ninguna mujer puede resistir que un hombre trepe por su pelo. Apenas aguanta el tirón de un niño.
Blancanieves, la de rosados labios, pelo oscuro, y pálida piel, decidió un día pintarse los ojos y vestir en tonos negros y morados. Se casó con un príncipe, tuvo muchos enanitos, y un siglo después aquí estamos todos, vestidos de negro y jugando a ser góticos.
A La Sirenita le encantaba nadar. Nadaba y nadaba por el fondo, hasta que un día descubrió que las sirenas no existen, por lo que empíricamente no podía aguantar más de minuto y medio debajo del agua. Cosas que pasan.
Bella se casó con una Bestia, de esas que son fieles a los tópicos del machismo y de la violencia de género. Y "X" años después Porta hizo una canción que contaba como sucedieron los hechos. (Nota: Escuchar "La bella y la Bestia" de Porta)

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