domingo, 11 de abril de 2010

Te echas de menos.

Algunas veces, cuando rompes una rutina, cuando dejas de escribir todos los días, es porque no tienes nada que decir. Y otras es porque temes que, si las dices, se vuelvan más reales de lo que son.
Parece que necesites de esos ratos de reflexión, a solas frente al ordenador, para comprender ciertas cosas sobre ti mismo. Cosas que te duelen y que no puedes cambiar...
Sin que te haya pasado nada, toda tu vida ha cambiado, porque algo ha cambiado en tus pensamientos. Te da igual si para bien o para mal: necesitabas ese cambio. Pero te echas de menos.
Recuperar a otra persona es difícil, pero ¿cómo te recuperas a ti mismo? ¿cómo haces cuando te miras al espejo y no te reconoces? ¿Cuando estás formando tu personalidad y no te gusta en lo que te estas convirtiendo? ¿Cuando la decisión que has tomado es la mejor para tu bienestar mental, pero aun así es la equivocada? Los errores no se eligen, pero sí se eligen las soluciones. El problema está cuando no eliges ninguna, y te quedas sentado, siendo una víctima más para la melancolía. Aunque ni siquiera sepas lo que signfica eso.

2 comentarios:

saudades dijo...

para que sepas que te leo

Amalia dijo...

Lo sé, lo sé xD
Gracias ;)