domingo, 21 de marzo de 2010

Un buen mentiroso

Un buen mentiroso dejará que salgan a la luz algunas de sus mentiras: las más pequeñas o las que menos le impliquen. Sabe que alguien que dice siempre la verdad es sospechoso de estar diciendo una mentira.

Un buen mentiroso te mirará a los ojos mientras te habla, probablemente a la vez que te dice: "te estoy diciendo la verdad".

Un buen mentiroso te dará muchos detallles, más de los que necesitas, sobre el objeto de su mentira. Es probable que finjan que recuerdan algun pequeño matiz para otorgarle más realismo.

Un buen mentiroso te miente en asuntos en los que no necesita mentir, como gustos o preferencias. Lo hará por costumbre, y para que no notes diferencias. Cuando sospechas que una persona te miente te fijas en cómo responde a preguntas en las que obviamente dirá la verdad. Sin embargo, el buen mentiroso obviamente te dirá una mentira.

Un buen mentiroso se cree sus propias mentiras el tiempo necesario para que tú te la creas. Después, se olvida de ella hasta que te la tiene que volver a contar.

Un buen mentiroso dirá o hará estúpideces, cometerá fallos, y actuará de un modo que, en definitiva, le permitirá hacerte creer que es un estúpido o incluso hará que te enfades con él. Pero entremedias te ha colado su mentira.

Un buen mentiroso no tendrá gestos o tics que destaquen. Sin embargo, es probable que los finja para que no te pongas nervioso. Quizá no te des cuenta, pero es muy irritante hablar con una persona que no se mueve y no retira el contacto visual.

Un buen mentiroso dirá de sí mismo que miente. Sabe que si te lo dice, no te lo creerás. Pensarás que es modestia, o que miente a todos excepto a ti.

Un buen mentiroso suele contar varias versiones de una mentira, quizás a distintas personas. Cuando ésto se descubra, tendrá otra mentira preparada que concuerde con ambas versiones, y que definitvamente te convenza de que dice la verdad. Nadie puede mentir tan bien.

Un buen mentiroso se inventará un pasado y una forma de pensar. Así logrará que veas en él una persona distinta a la que es.

Un buen mentiroso odiará la mentira y sus variantes por encima de todo. Probablemente hará que te identifiques con él en ese sentido.

Un buen mentiroso prefiere mentirte en persona. Así sabe tu reacción, y si de verdad te lo has creído. De hecho, aunque muy discretamente, te observará mucho para intentar interpretarte. Aunque por fuera es un muro de piedra, un buen mentiroso es paranoico por dentro. Es muy meticuloso para no olvidarse ningún detalle o cometer algún error. Pese a ésta organización mental, es probable que un buen mentiroso sea desordenado.

Un buen mentiroso suele ser empático. Conoce muy bien las emociones de la gente, y por eso sabe el momento adecuado para mentir, y la mentira adecuada para cada persona.

Un buen mentiroso leerá esto, y sabrá que tengo razón. Sin embargo, discutirá alguno de los puntos por el mero placer de discutir. Porque, por encima de todo, a un mentiroso le gusta hablar, y hablar sin parar. Ese es el motivo de la mayoría de sus mentiras.

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