miércoles, 31 de marzo de 2010

Aislamiento voluntario

Lo dices. Mientras lo dices, eres consciente de que luego tendrás que disculparte. Pero hasta entonces, te espera como mínimo media hora de tranquilidad, de estar sóla, en silencio.... De llorar, si se da el caso.
Necesitabas tanto ese rato para ti. Necesitabas tanto pagar tu malhumor, tu tristeza, tu furia, con alguien que no tiene nada que ver. Necesitabas tanto ser cruel y/o borde por una vez.
Ni siquiera tienes que pensar en el arrepentimiento. Las disculpas vendrán sólas, cuando te le vuelvas a cruzar o cuando él decida que le des una explicación. Ni siquiera tendrás que pensarlo, porque ya sabes lo que le vas a decir. Él no tiene la culpa, pero había llegado en mal momento. Y a ti te sirvió para conseguir tu preciada soledad.

Comparaciones

Él se levanta. Se pone las zapatillas e intenta abrir los ojos lo suficiente como para no tropezar. Se sirve una taza de café muy cargado, se empapa la cara y se viste. Ya está preparado para ser persona.
Él se levanta. Abre los ojos intentando ver por dónde pisa para no tropezarse: el más leve golpe sería grande para sus pies descalzos. Se sirve un vaso de agua y se viste. Ya está preparado para luchar por ser persona.
Ella no se ha dormido. Había demasiado ruido y todo se movía. Probablemente hubiera habido un terremoto. Estira los brazos y empieza a dormir, segura de que ahora tendría tranquilidad, pues todo estaba en silencio. De vez en cuando, los ronquidos del hombre que dormía al lado la hacían sentirse segura y protegida, aunque la hubiera gustado que el silencio fuera total. Ella aún no ha nacido.

lunes, 29 de marzo de 2010

La fortaleza de Robin Hood

Quien fuera ladrón de ladrones, y en su día repartiera el dinero entre quienes lo suplicaban, se ha convertido en lo que combatía. Meticuloso, ligeramente avaro, Robin Hood no se ha olvidado de todos sus ideales. Ahora sigue robando, pero a ricos y pobres para dárselo a sí mismo.
Robin Hood vigila su fortaleza, protegíéndose de enemigos invisibles con origen en sus propias sombras. El que antes sólo le temía al propio miedo, teme ahora caer en las garras de lo que en el pasado defendía: ese extraño y cuestionable poder llamado justicia.
La fortaleza de Robin Hood tampoco es un gran palacio. Como si pretendiera ser la débil llama de la esperanza, el indicador de que Robin puede regresar de sus tinieblas, la fortaleza es un recuerdo de la pobreza y la austeridad.
¡Ah! Pero yerran aquellos que piensan que ésta pobreza es escogida, que es un signo de humildad. Sólo es un sgino más de lo cobarde que se ha vuelto. Está tan consumido por el poder del dinero, que Robin Hood tiene miedo a que se lo roben. Se obsesiona. Lo esconde. No lo usa, y no lo reparte. El ladrón que teme a los ladrones.
El nuevo Robin Hood me da asco. No luches en lo que ya no creas, pero jamás te pases al bando contrario. Porque la gente necesita algo en lo que creer.
Yo creía en ti. Todo lo que yo hacía, lo hacía por ti. El mito se ha caído, y no volverá a resurgir. Pero yo te sigo queriendo. Y todo lo que hago, sigo haciéndolo por ti.


viernes, 26 de marzo de 2010

De Neruda a Osho pasando por mí

Un poco de literatura. Que no le hace mal a nadie.

POEMA XX Pablo Neruda







Te sorprendes a ti misma intentando escribir de forma que no se entienda, para que si él lo lee no se dé por aludido. Y es en ese momento cuando te preguntas qué es lo que ha pasado. Por qué buscas lo que sientes en los grandes autores. Por qué ocultas lo que escribes bajo versos olvidados, intentando no hacer tuyas las palabras que usaron.
Se te hacen palabras vacías. Las tuyas, y las suyas. Parece que los sentimientos han decidido abandonarte. Te has entregado al deseo de ser un muro de piedra, pero ni siquiera tú puedes evitar la existencia de las fisuras. Las fisuras se hacen grietas, y las grietas rompen los muros.
Si es el amor lo que tiene que acabar conmigo, que lo haga rápido. Será la muerte más agradable de todas. Claro que, para eso, partimos de la base de que existe el amor.




"El amor es algo fácil, el odio es algo fácil, pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a
amar, no voy a odiar». Así todo se vuelve difícil. ¡Así ni siquiera puedes amar!
Inspirar es fácil, espirar es fácil. Pero tú eliges. Dices: «Sólo voy a
inspirar, no voy a espirar». De esta forma todo se vuelve difícil. La mente
puede decir: «¿Para qué espirar? La respiración es vida. Simple aritmética:
inspira, no expulses el aire; estarás cada vez más vivo. Acumularás más vida.
Tendrás grandes reservas de vida. Inspira solamente, no espires porque espirar
es morir». [...] El amor es inspirar, el odio espirar. ¿Qué hacer entonces? La
vida es fácil si no decides, porque entonces sabes que inspirar y espirar no son
dos cosas opuestas; son dos partes de un mismo proceso. Y estas dos partes son
orgánicas, no puedes dividirlas. ¿Y si no espiras...? La lógica se equivoca. No
vivirás; sencillamente, te morirás inmediatamente.
"


Osho, El libro de la Nada

miércoles, 24 de marzo de 2010

Carta al amigo enamorado

Querido amigo:
Algunos dicen que el amor no existe. Otros que no saben lo que es. Y una inmensa mayoría se pasa media vida huyendo de él, para al final quedar atrapados en una fuerza insondable que hay que saber controlar. Hay muchas clases de amor, muchos modos distintos de amar, y todos ellos... que cada uno complete la frase con su experiencia.
Permanecer en la oscuridad, escondido del amor y arrastrado por la sombra de los celos, por el deseo de ser amado, te lleva a plantearte si el amor es un sentimiento positivo o negativo. Y pensar eso, a menudo conlleva que el amor se transforme en sufrimiento. En dolor.
El dolor es un viejo conocido. Habéis sido compañeros de camino en varios momentos de la vida y ya no te sorprendía su presencia.
Lo que no esperabas es volver a sentirlo de nuevo, ahora que tu vida tiene sentido y el mundo ha dejado de estar al revés. En éste instante sientes que vas a perder la razón, la cordura, si es que alguna vez has tenido tal cosa.
Querías olvidarlo todo, empezar de cero, pero no querías reinicar también esa sensación.
¿Qué se siente cuando redescubres que en realidad no has cambiado? ¿Qué los sentimientos es sólo un nombre que se le ponen a las sensaciones que no podemos describir? ¿Qué sigues siendo un trozo de hielo... que se derrite?
A veces el dolor vuelve a transformarse en amor. Quién sabe cómo terminan las historias que aun no han podido empezar. Pero no sirve obsesionarse con lo que no está en nuestra mano cambiar. Veo como te pierdes, en tu pozo de sombras con recuerdos escondidos, y siento que el amor no puede ser eso. Pienso que el amor es sólo la sombra de la verdad de otro sentimiento mayor que no podemos describir con palabras. Si creyeras en el alma, entenderías que el amor es la unión de dos personas, más allá del contacto físico. Más allá de las palabras de amor.
Te escribo esta carta, querido amigo, porque el amor, sino es verdadero, se irá. Pero la amistad siempre se queda. Aunque esa amistad, también tiene que ser verdadera. La amistad, al fin y al cabo, es otra forma de amar.
Ahora, querido amigo, juzga tú si el amor que tienes delante es realmente eso, o sólo un reflejo de lo que deseas sentir. Y escucha las canciones de amor teniendo en cuenta que lo que tú veas en ella, será algo diferente a lo que ve quien la compuso.




martes, 23 de marzo de 2010

Superficie

Sonreír, tocarse el pelo, beber sin vaso, mirarse las manos, bajar un peldaño, acariciarse las orejas, colocarse las gafas, andar más deprisa, andar más despacio, bajar la mirada, abrazarse a la almohada, el color en las mejillas, rebuscar en la mochila, dibujar en el cuaderno, deshacerse la coleta, hacerse una trenza, cruzar los brazos, apoyar el codo, apoyar la cabeza, apretar el puño, agarrarse el brazo, caminar erguido, caminar despacio, morderse el labio, morder las uñas, morder un boli, morderse la pulsera, morder...
La superficie de los sentimientos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Cuentacuentos

El que da vida a lo que sueñas, regalando valentía a tus palabras para que se conviertan en acción. El que te miente, sí, pero te cuenta una historia que podría ser posible. Un cuento bonito, sin final, con protagonistas sin rostro.
El que creó un mundo sólo para vosotros; incomprensible para el resto y lo único con sentido para ti. El que creó la única pieza que encajaba con tu puzle. El arquitecto que construyó un refugio para ti.
En el presente y el pasado. En el futuro, quizá. El que te muestra una realidad diferente, que tal vez podría haberse cumplido si vuestros caminos se hubieran cruzado en otro momento. El que te enseña a pensar con la fantasía, luchando día a día contra la verdad. El que te enseñó a ser feliz y reinventó tu sonrisa. El que sólo es un pasajero de tu vida, pero que viajó en primera clase. El que te mira, conteniendo todo tu ser en su pupila, permitiendo que te veas con sus ojos, aprendiendo a quererte un poco más. El que escribió la palabra fin antes de tiempo. El cuentacuentos.



domingo, 21 de marzo de 2010

Un buen mentiroso

Un buen mentiroso dejará que salgan a la luz algunas de sus mentiras: las más pequeñas o las que menos le impliquen. Sabe que alguien que dice siempre la verdad es sospechoso de estar diciendo una mentira.

Un buen mentiroso te mirará a los ojos mientras te habla, probablemente a la vez que te dice: "te estoy diciendo la verdad".

Un buen mentiroso te dará muchos detallles, más de los que necesitas, sobre el objeto de su mentira. Es probable que finjan que recuerdan algun pequeño matiz para otorgarle más realismo.

Un buen mentiroso te miente en asuntos en los que no necesita mentir, como gustos o preferencias. Lo hará por costumbre, y para que no notes diferencias. Cuando sospechas que una persona te miente te fijas en cómo responde a preguntas en las que obviamente dirá la verdad. Sin embargo, el buen mentiroso obviamente te dirá una mentira.

Un buen mentiroso se cree sus propias mentiras el tiempo necesario para que tú te la creas. Después, se olvida de ella hasta que te la tiene que volver a contar.

Un buen mentiroso dirá o hará estúpideces, cometerá fallos, y actuará de un modo que, en definitiva, le permitirá hacerte creer que es un estúpido o incluso hará que te enfades con él. Pero entremedias te ha colado su mentira.

Un buen mentiroso no tendrá gestos o tics que destaquen. Sin embargo, es probable que los finja para que no te pongas nervioso. Quizá no te des cuenta, pero es muy irritante hablar con una persona que no se mueve y no retira el contacto visual.

Un buen mentiroso dirá de sí mismo que miente. Sabe que si te lo dice, no te lo creerás. Pensarás que es modestia, o que miente a todos excepto a ti.

Un buen mentiroso suele contar varias versiones de una mentira, quizás a distintas personas. Cuando ésto se descubra, tendrá otra mentira preparada que concuerde con ambas versiones, y que definitvamente te convenza de que dice la verdad. Nadie puede mentir tan bien.

Un buen mentiroso se inventará un pasado y una forma de pensar. Así logrará que veas en él una persona distinta a la que es.

Un buen mentiroso odiará la mentira y sus variantes por encima de todo. Probablemente hará que te identifiques con él en ese sentido.

Un buen mentiroso prefiere mentirte en persona. Así sabe tu reacción, y si de verdad te lo has creído. De hecho, aunque muy discretamente, te observará mucho para intentar interpretarte. Aunque por fuera es un muro de piedra, un buen mentiroso es paranoico por dentro. Es muy meticuloso para no olvidarse ningún detalle o cometer algún error. Pese a ésta organización mental, es probable que un buen mentiroso sea desordenado.

Un buen mentiroso suele ser empático. Conoce muy bien las emociones de la gente, y por eso sabe el momento adecuado para mentir, y la mentira adecuada para cada persona.

Un buen mentiroso leerá esto, y sabrá que tengo razón. Sin embargo, discutirá alguno de los puntos por el mero placer de discutir. Porque, por encima de todo, a un mentiroso le gusta hablar, y hablar sin parar. Ese es el motivo de la mayoría de sus mentiras.

La sombra de la verdad

Un día enciendes la luz y te das cuenta de que estás buscando algo, pero no sabes lo que es. Tal vez sea una sombra, un pensamiento, una idea, una emoción. Tal vez te estés buscando a ti mismo.
La sombra de la verdad es la mentira; la palabra falsa puesta en boca de una persona que no tiene nada que contar, pero que tiene mucho que decir.
La sombra de la verdad es el sonido desagradable de una guitarra demasiado agresiva en una canción muda, tocada en el silencio.
Es el inicio de una etapa de locura, empañada por momentos de lucidez. El inicio de una frase compuesta por millones de palabras sin sentido que se agrupan para formar trozos de una vida. Es... un inicio. Pero nunca un final.
Alguien me dijo alguna vez que tenía talento para esto. Escribo para demostrarle que no de la única manera que sé: escribiendo.
Tal vez, sólo tal vez, alguien se aburra y quiera leerlo. Aunque espero ser algo más que un recurso para el aburrimiento. Espero ser la sombra de alguna verdad.